Hacé las cosas lo mejor que puedas dentro de lo posible. Que la conciencia de estar intentando hacerlas bien te dé la paz interior y la confianza que necesitás. No dependas de la reacción de los demás para validar tus intentos. Mirá esas reacciones como aprendizaje para después, pero sentite seguro y valorate por la intención, el esfuerzo y el camino que vas construyendo al aprender.
Que el logro alcanzado no te quite perspectiva: lo importante fue el intento, más allá del resultado. Si te quedás sólo celebrando el logro, anulás el valor del intento, y eso no te prepara bien para el día en que ese mismo intento no tenga un buen resultado. Por eso, tenés que cuidar tu mindset y sostener la motivación, incluso cuando el resultado no acompañe.
