Aprendé a fluir en lo arduo, en aquello que exige y construye orgullo, más que en lo meramente placentero.
Bajá la velocidad para encontrar el ritmo, y dejá que ese ritmo te lleve, por sí solo, a la velocidad óptima.
Aprendé a fluir en lo arduo, en aquello que exige y construye orgullo, más que en lo meramente placentero.
Bajá la velocidad para encontrar el ritmo, y dejá que ese ritmo te lleve, por sí solo, a la velocidad óptima.