“En la dimensión de la personalidad solemos confundir dos planos distintos. Por un lado, está el carácter entendido como estilo expresivo: la facilidad para hablar, la extroversión, la fluidez en el vínculo. Desde ahí, tendemos a llamar “personalidad fuerte” a lo locuaz y “carácter bajo” a lo tímido. Pero hay otro plano, más profundo, que es el de las decisiones existenciales: las elecciones que hacemos sobre cómo vivir. Ahí se juega si seguimos a la manada y a lo políticamente correcto o si elegimos un camino más original, sin responder a lo que todos esperan. Estos planos no siempre van juntos. Puede haber timidez con decisiones propias y originales, así como mucha extroversión con una vida alineada y dependiente de la aprobación ajena. Son dimensiones distintas, aunque muchas veces las demos por unidas.”
