El Valor de las Alternativas

El poder de los negocios reside en las alternativas: su cantidad define la potencia del negocio y de cualquier rol dentro de él, ya que cada cliente es una alternativa y, a mayor número de alternativas, mayor poder. Lo mismo ocurre en cualquier contexto profesional: aferrarse a una única alternativa expone fragilidad y es riesgoso, porque una alternativa no es un sostén del que se depende, sino una construcción propia.

La participación en un negocio o un aumento de sueldo son sustentables si se ofrecen y no si se reclaman, y eso depende de la performance, que a su vez está determinada por la capacidad de generar alternativas. Generar alternativas es vender valor, hacerlo visible y necesario, hasta que el otro pase a necesitarlo.

Las alternativas disponibles son las que se tienen y son valiosas porque son propias, por eso deben cuidarse y no sacrificarse en la búsqueda ansiosa de otras. Algunas alternativas pueden ser circunstanciales, heredadas o regaladas, pero eso no equivale a saber generarlas: no es lo mismo recibir el pescado que saber pescar. La capacidad de generar alternativas define la performance global y está directamente ligada a la venta, porque tener valor sin poder venderlo debilita, mientras que vender incluso poco valor multiplica opciones.

El verdadero factor multiplicador del poder es la capacidad de vender, y la pregunta central es si las relaciones se exigen desde merecimientos imaginados o se construyen despertando interés real hasta convertirse en una necesidad crítica y, por lo tanto, en una alternativa genuina.

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