Jugar es gestionar percepciones
Jugar es saber generar percepciones. Es manejar la confianza de los demás, construir equipo y moverse despertando interés, intriga y encanto. También implica generar atracción y una dosis medida de temor y confusión. Jugar es mostrar seguridad, avanzar con pasos firmes, sostener decisiones y transmitir convicción en cada movimiento.
Jugar, competir y encuentro
Jugás si competís, y competís si jugás. Jugar y competir no se oponen: se integran. En esa integración aparece una de las formas más genuinas y logradas de encuentro, porque te ponés en juego de verdad y sacás lo mejor de vos y del otro.
Colaboración y rendimiento
La colaboración puede bajar el rendimiento si se convierte solo en cuidado del otro y pierde el juego competitivo. Si no hay desafío, tensión sana y exigencia, el rendimiento cae. El juego competitivo bien entendido eleva la performance.
Juego ofensivo y juego defensivo
Se nota rápido si estás jugando en ofensiva o en defensiva. Decir “me hago cargo”, “enfrento los problemas”, “respondo” suele expresar un juego defensivo: estás resistiendo, conteniendo, sosteniendo. La ofensiva, en cambio, busca avanzar, crear y expandir.
Disfrutar y divertirse
No es lo mismo disfrutar que divertirse. Disfrutar implica profundidad, compromiso y poner en juego habilidades, recursos, objetivos y espíritu. Divertirse es más pasivo, más cercano al entretenimiento, al placer sin exigencia ni performance. Son parecidos, pero de naturaleza muy distinta.
Primero jugar luego jugar bien
No es lo mismo jugar que jugar bien. Primero aprendés a jugar; después aprendés a jugar cada vez mejor. La lógica del juego va antes del buen juego: distensión, relajación y ensayo de jugadas. Probás, explorás y te permitís fallar. Recién después esas jugadas se ordenan, se estabilizan y se convierten en un juego sólido.
Responsabilidad y ciclo defensivo
La preocupación excesiva, la hiperresponsabilidad y el estar con demasiados frentes abiertos hablan de un ciclo defensivo. Ahí no hay juego: hay supervivencia, control y desgaste.
Búsqueda y posición de juego
Si buscás un puesto, más scope de responsabilidades o más seguridad, estás en un sistema defensivo. Si buscás roles, poder de decisión e influencia, estás en un ciclo ofensivo. La diferencia está en si querés sostenerte o expandirte.
Negocios: justo o conveniente
En los negocios, si te movés por lo justo, lo que se merece o lo que corresponde, jugás en defensiva. Si te movés por lo que te conviene, entrás en una lógica ofensiva. Trabajás desde la conveniencia y no desde el deber, la culpa, la seguridad o la obligación.
