Negociar es crear valor, negociar es hacer negocios, es el mecanismo donde juntos construimos algo nuevo,  por lo general riqueza.

Esta construcción depende del manejo de factores racionales y emocionales, de conocer y entender las reglas de la negociación, de superar los miedos y de comprender que los complejos de las situaciones aparentemente riesgosas que presentan las negociaciones nos limitan.

Negociar solo lo propio, cuando lo que está en juego es mucho, es un error que supone dejar mucha valor en la mesa. Asesorarse con un especialista en negociación te permite no solo capitalizar al máxima la negociación que tenés en curso sino aprender en cada una de ellas algo que te sirve para la próxima negociación.

Manejar las expectativas, propias y ajenas, entender los tiempo, las fases de la negociación, la información, el poder que cada participante tiene, hace posible abordarla desde un lugar estratégico y profesional. También permite disfrutarla, porque al hacerlo de manera improvisada y espontánea nos queda esa sensación de que pudimos hacerla mejor, que frustra.

No se trata de sacar ventaja, aunque algunas veces sí, sino de diseñar una estrategia de impacto que permita a la otra parte sentir que obtiene mucho, al tiempo que nosotros sentimos que obtuvimos todo lo que quisimos.

Como todo en el rendimiento, un sistema inteligente no es el que hace las cosas bien, sino el que más rápido aprende. No te pierdas el aprendizaje de cada negociación para hacer la diferencia negociando.