“Convivimos con dos modos de pensar que cumplen funciones distintas en el negocio. Por un lado, el pensamiento práctico, orientado a la acción, que impulsa el avance. Por otro, el pensamiento más abstracto y profundo, que permite resolver problemas y ver lo nuevo. Si logramos entenderlos y valorarlos, se complementan y se potencian; si no, se descalifican entre sí y neutralizan el valor que cada uno aporta.”
