La autonomía del colaborador tiene un límite claro: la autoridad del liderazgo. El compromiso, la moral o la convicción de tener razón no pueden ubicarse por encima de ese marco. El desacuerdo es válido y necesario, y puede expresarse y conversarse, pero no imponerse. Buscar aliados para forzar una decisión debilita el orden y distorsiona los vínculos. Allí aparece la …
