¿Estar en Control – EEC – o Controlar?

Control es una palabra que encierra una paradoja, ya que puede expresar un comportamiento deseable o no deseable.

A veces se cree tener todo bajo control y, sin embargo, el descontrol aparece cuando se busca controlar algo que no puede ser controlado, mostrando una percepción de las capacidades desmedida.

Cuando alguien controla cree que puede anticiparse a todo lo que puede llegar a suceder, cree que está en control.

Sin embargo, para ECC lo ideal es perder ese control o esa necesidad de controlar, ya que desde allí donde comienza a surgir la confianza.

Cuando la persona está en control se convierte en protagonista activo: controla lo que se aporta y lo que invierte. En cambio, lo que se recibe y lo que se gana escapa al marco de acción, ya que se trata de algo ajeno.

Diferencia entre EEC y Controlar

EEC o controlar son situaciones totalmente diferentes que no pueden ser “ejercidas” al mismo tiempo por una persona.

EEC no es lo mismo que controlar o tener todo controlado. Lo primero se relaciona más con la tranquilidad y la confianza, mientras que lo segundo tiene que ver con tratar de ejercer un poder.

Si el mundo es percibido o vivido como una amenaza se genera la necesidad de controlarlo, de defenderse. Asimismo, cuando no se está en control aparece una gran necesidad de controlar.

Las personas que “necesitan controlar” lo hacen porque sienten que no saben o que no pueden EEC. Esa sensación se relaciona directamente con la falta de confianza tanto en uno como en los demás.

EEC de una situación significa no necesitar controlarla: simplemente se confía en las herramientas que se tienen para solucionarla (tanto propias como ajenas). En cambio,  no estar en control (NEEC) implica carecer de confianza.

Hay una zona gris (que no es la zona de confort), sino un espacio difuso entre  EEC y  NEEC en donde no se se sabe bien cómo actuar o cómo reaccionar. En este espacio no se está en control, pero el descontrol no es inmanejable. Solo hace falta saber cómo dominar la situación para poder, finalmente, EEC.

El Control dentro de un Sistema

Contar con un sistema ayuda a que el control se mantenga dentro de el, en sus reglas, en las acciones de los individuos que integran el sistema, en lo que cada uno puede realizar de forma natural y no donde dicha acción se ve forzada.

Por esto mismo es que el sistema tranquiliza a quienes forman parte de el, a los que siguen el juego, y pone nerviosos a quienes lo critican constantemente (intranquilidad) y ven que, eventualmente, puede dejar de funcionar.

Lo fundamental de un sistema es que sea capaz de controlar por sí mismo, es decir,  sin que sus integrantes ejerzan control para que funcione: no tiene que controlar la persona, tiene que controlar el sistema. Por ejemplo, estar arriba de la persona, contándole las costillas, remarcándole lo que no hizo,  insistiendo con que se ponga a trabajar sería una impracticabilidad. El sistema mismo tiene que ser lo suficientemente inteligente para que cada uno cumpla su rol.

Es Necesario Pensar para EEC

Al NEEC la mente funciona totalmente diferente, se bloquea, se traba, va a lo seguro. En este tipo de situaciones aparece la incomodidad, la desmotivación, la angustia, la agresión.

El NEEC lleva a pensar de forma exagerada, a buscar alternativas donde no son necesarias (donde ya hay 100% de control). Es probable que al NEEC se consideren los peores escenarios posibles, todo aquello que podría salir mal y en este punto, la mente pasa a tener la mente comienza a tener necesidad de controlar dichas situaciones, estancándose en esos pensamientos. En estas circunstancias es poco probable valorar opiniones ajenas, confiar en otros o dejarse ayudar.

Esta necesidad de tener el control lleva a comportamientos delirantes; todo el sistema mental se vuelve irracional, no se piensa con  claridad y las decisiones son impulsivas (decisiones que, a fin de cuentas, suelen empeorar los problemas que se buscaban solucionar). La ansiedad limita la capacidad de pensar y promueve lo peor: la gestión del problema desde el descontrol.

En cambio, al EEC se observa la situación con otros ojos y el criterio de realidad no se ve afectado por pensamientos negativos. Al no tener la necesidad de controlar los problemas, estos se pueden leer y analizar con mayor precisión; se dimensionan de forma adecuada y así su gestión mejora. Por ello, ante algún problema lo más difícil es plantearse “¿Estoy pensando bien? ¿Estoy en control?”.

Tomarse Tiempo

El apuro no lleva a EEC. La presión del tiempo suele impulsar a la acción impulsiva. EEC implica seguir un ritmo, tener constancia y al mismo tiempo evitar caer en la rutina encasilladora.

La Zona de Confort

Existen zonas —algunas abstractas y otras no tanto— que pueden ser consideradas como “libres de control”. En estas zonas se realizan las actividades de forma natural y espontánea, sin pensar tanto y, por eso, es fácil EEC. Son un oasis donde la mente funciona de manera sana y natural. Aquí no suelen surgir complicaciones y EEC es una sensación que fluye y se mantiene.

Detectar y comprender esos momentos es clave para intentar reproducirlos en otras oportunidades. Saber diferenciar este tipo de zonas es esencial para descifrar qué condiciones o características se tienen que tener en cuenta para poder EEC.

Como Influye la Cultura

La cultura disciplinaria desarrollada desde la época moderna ha impactado en la conducta de manera tal de que no se ha educado a las personas para priorizar los estados internos. Los métodos convencionales de educación no están diseñados para permitir EEC.

Existe un sometimiento a figuras, a instituciones o a tradiciones que incita a controlar antes que a aprender a EEC.

La cultura y el modelo educativo entrenan a a las personas en el cumplimiento de reglas, en seguir a la manada. El conformismo es un factor determinante ya que una persona que no sale de su zona de confort, que se conforma con lo mínimo e indispensable, puede ser considerada como mediocre porque, aunque se sienta a gusto y tranquila, no está en control.

Por el contrario, una persona que se considera responsable se caracteriza por estar seria y preocupada, tampoco está en control. Durante un examen, por ejemplo, no está en control si padece la situación.  Aquellos que están en control se presentan tranquilos, seguros (se podría decir que lo toman como un juego).

EEC también implica tomar riesgos, avanzar, lograr cosas nuevas fuera de la zona de confort. Encontrar un balance entre lo que se puede realizar dentro de la zona de confort y lo que no; encontrar un punto en el que el riesgo no implique pasar a NEEC.

Vivir Fuera de EEC

Hoy en día los incentivos para dejar de EEC son cada vez mayores. Una de las razones es la necesidad constante por desafiarse, por desafiar al tiempo y a los demás.  Muchas veces, el contexto o los demás impulsa a NEEC. Al NEEC se piensa que la conquista es exterior. Se cree que al controlar las cosas que nos rodean (personas, objetos) se puede conseguir el objetivo y esto no es EEC.

En todo momento surgen invitaciones y provocaciones para dejar de EEC. El reto consiste en poder hacer frente a  esas provocaciones desde una zona en la que, aunque no sea la más segura pueda ser la plataforma para “seguir compitiendo”.

Probablemente se enfrente con mayor seguridad a alguien que choca de frente y no a quien vaya de atrás, ya que al primero se lo ve venir. Lo mismo sucede con los problemas, las invitaciones y las provocaciones que motivan a NEEC.

Estímulos que nos Sacan

El EEC puede verse comprometido por un estímulo interno o uno externo. Dependiendo de cómo afecten estos estímulos es que se logra salir de la zona de control.

Un estímulo externo, como la agresión o la incertidumbre, pueden comprometer la zona de control. Un estímulo interno, como una expectativa que se volvió exigencia, también puede generar un efecto similar.
Es posible que se deje de EEC por eventos o situaciones que perjudiquen o beneficien. Un suceso no tan bueno puede desorientar de la misma forma que algo extremadamente inesperado puede impulsar hacia un lugar mejor. Cualquiera de esas circunstancias puede sacar del eje.

Aprendizaje y Conocimiento

Se podría decir que la zona de confort crece como una masa madre que se despliega a partir de lo aprendido. Cada reto superado, cada logro conseguido aporta nuevas herramientas que se pueden utilizar para afrontar las próximas dificultades. En cada uno de estos retos, logros o trabajos aparecen diferentes desafíos. Muchas veces estos últimos suponen algo que cuesta o que se encuentra fuera de la zona de confort y genera NEEC.

Sin embargo, tanto el ejercicio del EEC como de  los desafíos funcionan como exploradores de los límites de la masa madre. Juntos ayudan a percibir hasta dónde se es capaz de llegar, siempre y cuando en control. Cuando se deja de EEC es porque no se puede ver con claridad ese límite.

Si una persona está acostumbrada a olas de 10 metros, una de 12 no presentaría un gran desafío. En cambio, si de repente se enfrenta a una ola de 20 metros, la diferencia es mucho mayor y puede dejar de EEC; es en este momento donde se corta la masa madre. El crecimiento es una masa que se despliega, no una auto-tortura.

Inteligencia Emocional

La capacidad de moverse estando en control, con seguridad y confianza genera inteligencia emocional. Esta inteligencia emocional consiste en ver los límites del EEC con claridad y evitando sobrepasarse.

El que sabe EEC fluye con la comunicación y con los tiempos de manera natural; hace las cosas con paciencia y en un estado de tranquilidad. EEC es una experiencia más vinculada a lo emocional, tiene mayor relación con cómo una persona se siente ante la situación; en cambio, querer controlar es un intento vinculado mayormente a la capacidad racional.  El EEC es propio del sujeto que se siente en control. Al EEC la persona se adapta, flexibiliza, conecta y no necesita tener todo controlado.

Dar Sentido

Es verdad que mientras más cosas se hacen, más cosas suceden. Sin embargo  no hay conexión entre unas y otras. Las cosas suceden por cuenta propia, inimaginable e inexplicablemente, a su propio tiempo.

Centrarse en el hacer puede conllevar un desequilibrio, porque no todo lo que se hace tiene el resultado esperado.

Lo que sucede pasa cuando tiene que pasar y nadie sabe por qué. De igual manera, no hay que quedarse solo con esa visión, sino darle sentido, Make it count. Lo ideal es encontrar un balance entre lo activo (lo que hacemos) y lo pasivo (lo que nos pasa), es decir sobre lo que se tiene control y sobre lo que no, entre lo que se da y se recibe.

Cambio

Para gestionar el cambio es necesario EEC.

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